El Caballo salvaje

El Caballo salvaje

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XVI

Chane echó a andar por el cañón, como en un sueño, llevando a Brutus de la brida, con Susana en la silla. De vez en cuando volvía hacia ella la cabeza como para cerciorarse de que era una realidad su presencia. Las pupilas de Susana chispeaban y tenía entreabiertos los labios. En sus facciones advertíase una extraordinaria luminosidad, una exquisita expresión de arrobamiento, inspirado tal vez por el amor que acababa de confesar. La vida habíase trocado para el desbravador en algo inconmensurable, dulce y completo.

Chess había recorrido toda la escala emotiva, deshaciéndose en felicitaciones, pavoneándose orondo por la parte que le correspondía en la confesión de Susana, ensalzando los méritos y la suerte de su afortunado hermano, pero acabando por volver a su exasperación por la pérdida de Panquitch.

—Ahora que os tenéis el uno al otro, no os interesa nada más —gruñó, indignado, abandonándoles y poniéndose a la cabeza de la pequeña comitiva.

Parecía mediar la tarde cuando la ambarina luz del cañón comenzó a teñirse de púrpura. Había cesado la brisa, y el ambiente era cálido. Las elevadas laderas perdieron parte de su formidable aspecto, acrecentándose la faja de cielo azul que entre ellas aparecía. Y al reducirse las alturas se aminoró la sensación de angustia, de encerramiento, así como la opresión del silencio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker