El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas ―¿Cómo recibiste ese rasguño de bala en la cabeza? ―inquirió Brite.
―Fue esta mañana, un poco después del amanecer ―concluyó Texas―. Nos mantuvimos en torno a la manada, vigilando y escuchando. Pero no vino nadie. Sin embargo, por la mañana, nos atacaron cuatro jinetes. TenÃan solamente un rifle. Y nosotros tenÃamos nuestros fusiles de aguja. AsÃ, que los contuvimos y pusimos en fuga. Antes que nada, yo recibà este raspón. Que supiésemos, nosotros no habÃamos dado a ninguno. Finalmente, los vi por sobre el cerro. Pan y yo reconocimos a Ross Hite. Llevaba el rifle, y era el que me habÃa herido. ¡Ojalá me vuelva a encontrar con él!
―¡Ojalá que no! ―repuso Brite sordamente.
―Lo mismo dice Pan Handle ―añadió Texas lentamente―. ¿Sabe usted, jefe, que yo creo que Pan y Ross Hite se han cruzado ya antes de ahora? Porque Pan dijo que era preferible que yo no me encontrara con Hite antes que él. Y que después de esto no tendrÃa nada que temer de él nunca más. ¿Qué dice usted a eso?
―¡Hum! ―fue la única respuesta de Brite. Su brevedad obedeció en parte a la aproximación de Reddie y Ann.
―Mejor que os vayáis a dormir, muchachas ―aconsejó Texas―. Es lo mismo que voy a hacer yo.