El Conductor de Manadas

El Conductor de Manadas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

―Exacto… Avía, sin lavar, Moze. Y ponte en marcha sin demora.

―En seguida, señor.

Brite montó en su pequeño bayo. Como todos los demás, tenía que montar el caballo que Reddie pudiese ofrecerle oportunamente, y en este caso comprendió que la suerte no le había favorecido. El bayo mostraba inclinación a tirarlo por encima de las orejas; pero espoleándolo a través de la sabana, Brite logró corregirle este defecto. Un rojo disco de sol asomaba sobre el horizonte oriental. El día había comenzado. Bandadas de pájaros negros se levantaban del agua y volaban en dirección del ganado. Una distante nube de polvo se movía, a poca altura, hacia el norte. Brite alcanzó aquel punto, hallando que el ganado moderaba su marcha y se dilataba la manada. Bayne mantenía en orden la remuda a la derecha, una milla más atrás.

Ackerman se sentaba en su mesteño, aguardando por Brite, al cual sin duda había visto venir en la misma dirección.

―Jefe, ¿ha pasado usted junto a un toro muerto, allá atrás? ―preguntó.

―No; no lo he visto.

―Yo he tenido que matarlo.

―¿Por qué?

―Alguien lo había inutilizado. Una pierna rota de una bala de fusil de aguja.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker