El Conductor de Manadas
El Conductor de Manadas Texas Joe apareció galopando rÃo abajo.
―Reddie, ¿qué demonio significa eso de abandonar la remuda? ―gritó, con los ojos llameantes de cólera―. ¡Fuera de aquÃ!
Reddie atravesó el rÃo a galope. Joe envió entonces a Whittaker, Bender y Smith al otro lado.
―Jefe, usted no hace falta aquà ―dijo en conclusión―. Puede seguir.
―Déjalos quedar, Tex. Sólo hay veintiuna cabezas ―repuso Brite.
―¡Nada de eso! ―exclamó el mayoral soltando el lazo―. No dejaremos ninguno… AquÃ, muchachos, y echadles los lazos. Manteneos fuera del fango, y arrastradlos contra la corriente.