El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque E hizo un gesto significativo de que los hombres de Snake tenÃan que abandonar la estancia.
—Moze, retÃrate con Shady y con Burt —ordenó Anson—. Id ensillando los caballos, mientras hablo con este caballero.
Los tres hombres de la banda salieron, no sin arrojar antes algunas miradas furtivas y curiosas al recién llegado.
—Ya puedes hablar, Beasley —dijo Anson—. Jim puede oÃrlo todo, porque no tengo secretos para él.
—Lo que me trae aquà hoy, nada tiene que ver con las ovejas —dijo Beasley acercándose al fuego y extendiendo sus manos al calor de la llama.
—Sea lo que sea, no me gusta el modo que tienes de hacerme trotar y aguardar —gruñó Anson—. Hemos estado esperando todo el dÃa en Big Spring. Por último llegó el gringo para hacernos venir aquÃ, lejos de nuestro campamento, sin vÃveres ni mantas.
—Poco será lo que voy a deteneros —dijo Beasley—, pero aun cuando os retuviera largo rato no lo lamentarÃais, pues has de saber que he venido a tratar contigo de algo relacionado con Al Auchincloss, el hombre por culpa del cual tú vives hoy al margen de la sociedad.