El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —SÃ, las que no hayan desaparecido bajo las pisadas de las ovejas, habrán quedado desvanecidas por la lluvia. Hemos tenido tanta suerte que ahora ya no siento la menor preocupación —contestó Dale.
—¡Preocupación! ¿Pero has estado tú preocupado alguna vez?
—Amigo, nunca habÃa tenido un asunto como éste protestó el cazador.
—Eso es verdad.
—Cuando Al Auchincloss se entere de cómo han ido las cosas va a ponerse furioso.
—¿Crees que la gente se pondrá a favor de él y en contra de Beasley?
—Algunos sÃ, pero la mayorÃa no; ya sabes que la gente es muy aficionada a ponerse bajo el sol que más calienta. Al reunirá sin duda alguna los hombres que pueda para que salgan al encuentro de sus sobrinas.
—Bueno, lo que aquà procede ante todo es ocultar a las muchachas lo mejor posible, hasta que yo pueda llevarlas a tu campamento, o si no hasta que pueda acompañarlas a Pine.
—Tú y tus hermanos sois los únicos que habéis visto mi campamento. De todos modos, no serÃa nada difÃcil que alguien diera con él.
—No es probable que Anson llegue allÃ.
—¿Por qué?