El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¿Me has enviado tú a un cowboy llamado Carmichael a pedir trabajo en mi rancho?
La sorpresa que demostró Bo no fue fingida, sino muy real.
—¿Carmichael? TÃo, en mi vida he oÃdo ese nombre.
—En tal caso Carmichael me ha mentido —aseveró Auchincloss—. Pero el muchacho me gusta y no le despediré.
Y diciendo esto el ranchero se volvió al grupo de sus hombres.
—Las Vegas, venga usted aquà —ordenó en voz baja.
Elena se sorprendió al ver al apuesto joven que se destaco del grupo. Su rostro atezado era alegre y juvenil. Elena le reconoció al momento. Aquel cowboy no era otro sino el admirador de Bo, de Las Vegas.
Elena dirigió entonces una mirada a su hermana, con unas ganas irresistibles de soltar la risa. Bo reconoció también al joven que se acercaba cohibido y con los ojos bajos. La chiquilla palideció al verle; mas en seguida sus mejillas se tiñeron de arrebol.
—Oiga, joven; mi sobrina sostiene que nunca ha oÃdo su nombre —reconvino Al severamente cuando tuvo al cowboy delante.