El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque A Elena se le escapo un grito en cuanto vio a su hermana. Bo estaba blanca, habÃa perdido el sombrero y tenÃa el pelo completamente desgreñado. Su cara estaba manchada de barro y sangre, y su traje estaba roto y sucio. Era evidente que habÃa caÃdo del caballo. Roy la miro consternado. Carmichael ni siquiera se atrevió a mirarla. En apariencia sólo se ocupaba del caballo.
—¡Bueno! ¿Cuándo encontraré alguien que me ayude? —exclamó Bo, impaciente.
Su voz era débil, pero no por eso habÃa perdido la joven el ánimo y el valor caracterÃstico en ella.
Roy se acerco de un salto para ayudarla, y cuando Bo estuvo en tierra pudo observarse que andaba coja.
—¡Oh Bo! ¿Te has caÃdo del caballo? —preguntó Elena ansiosa, apresurándose a ponerse a su lado para asistirla en caso necesario.
Le condujeron entre todos al pórtico, junto a la puerta del rancho. Allà se volvió ella hacia Carmichael, que estaba todavÃa examinando el caballo.
—DÃganle que se acerque —exclamó.
—Ven aquÃ, Las Vegas —le gritó Roy—. Deja ya ese caballo.
Apenas acababan de acomodar a Bo en un sillón en el interior del rancho, cuando entro Carmichael. Era de ver la cara con que se acerco a la muchacha.
—¿Cómo se encuentra? —preguntó hoscamente.