El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Dale adelantó la mano, pero ella no advirtió siquiera este gesto. Se acerco a él hasta poner los dos cuerpos en contacto, pasándole los brazos alrededor del cuello.
—Gracias, Milt. Ya sabÃa yo que usted vendrÃa —dijo apoyando su cabeza en el hombro del cazador.
Dale adivino lo que ya habÃa presentido. HabÃan raptado a la hermana de Elena. El abrazo de Elena, no menos glorioso por eso, no tenÃa otra significación ni otro fundamento que el dolor y la desesperación de la pobre por el dramático suceso.
—¡Bo! —exclamó él, desolado.
—Ayer salió a caballo y ya no volvió —explicó Elena.
—He visto sus huellas, se la han llevado a los bosques y yo la encontraré y se la traeré a usted —prometió el cazador.
—¿La encontrará, la traerá usted? —preguntó Elena levantando la cabeza para leer en los ojos del cazador la confirmación de sus palabras.
—Sà —corroboro Dale.