El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque De las montañas descendía un viento frío y penetrante. A la luz de las estrellas distinguió Dale a lo lejos las líneas recortadas del promontorio. Aquellas rocas parecían llamarle con insistencia, atraerle con fuerza irresistible. Una noche, y quizás un día, le separaban de los bandidos que tenían a Bo prisionera. Dale no había formado todavía plan alguno, únicamente tenía un motivo para la acción, tan grande como el amor que sentía por Elena.