El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque El descubrimiento de que Harve Riggs viajaba en el mismo tren que ella le había llenado de zozobra. La presencia de aquel hombre allí no podía significar sino que la perseguía. Riggs había sido la causa de uno de sus mayores sufrimientos. Algún poder o influencia extraña ejercía en su madre cuando ésta patrocinaba sus pretensiones de casarse con ella. Riggs no tenía el menor atractivo; no era bueno, no era trabajador, no poseía cualidad alguna que pudiera hacerle interesante. Era un aventurero desaprensivo y orgulloso, con abundante melena, grandes pistolas y aires de valentón. Elena dudaba de la veracidad de sus relatos referentes a las luchas que pretendía haber sostenido; pero en la estación de La Junta le bastó una brevísima mirada para convencerse de que aquel hombre había de constituir para ella uno de los más serios y difíciles problemas de la vida.