El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque El daño que habÃan hecho hablaba por las voces de la Naturaleza y por los sonidos de la noche, interpretándolos cada cual según sus propios y particulares temores o esperanzas. El temor era el sentimiento que más les embargaba y al que más acostumbrados estaban. Durante muchos años habÃan vivido temiendo algo: la venganza de los hombres honrados, la persecución, el hambre, la falta de agua y de dinero, el derramamiento de sangre y la muerte, la mala suerte, la fatalidad y los mil enemigos con quienes debido a la vida que llevaban tenÃan que combatir. Wilson era de los hombres que menos temores sentÃa, aun cuando llevaba dentro de sà el temor de todos: el de su propio carácter y naturaleza.
Asà estaban aquellos hombres arracimados junto al fuego, temerosos porque la esperanza habÃa llegado a su nivel más bajo, escuchando porque el misterioso y negro silencio de la noche con sus gemidos y susurros les compelÃan a oÃr; fatigados, tronchados, rendidos y sin poder dormir porque el sueño habÃa huido de ellos.
Entre todos, Anson fue el que primero oyó en su alma el anuncio fatÃdico de una catástrofe inevitable.