El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Era evidente que mientras Elena y Bo hablaban, también Roy y Dale habÃan tenido sus confidencias. Roy celebraba esta reunión sentándose a la mesa por primera vez desde que habÃa recibido el tiro, y a pesar de la desgracia de Elena y la amenaza de próximos sucesos sangrientos, en la cena reino la más cordial alegrÃa. La viuda Cass estaba en sus glorias.
Aún no era completamente de dÃa cuando Roy se levanto y salió al pórtico. Sus finos oÃdos habÃan oÃdo algo. También a Elena le pareció que habÃa oÃdo el rápido galopar de un caballo.
Roy llamo a Dale y el cazador acudió prestamente. Elena y Bo le siguieron, reuniéndose todos en la puerta.
—Es Las Vegas —dijo Dale.
Se oyeron algunas voces en la puerta. Una de ellas era la de Carmichael. Apareció pronto un caballo escarbando en el suelo y piafando. El jinete que lo mandaba era Carmichael. Bo dio un grito de alegrÃa al verle.
Nadie hubiera dicho que Roy estaba herido, a juzgar por la agilidad con que bajó los peldaños de la casa, seguido de Dale. Carmichael les apretó las manos con verdadera efusión.
—Me han dicho, apenas llegado al pueblo, que ya se ha encontrado y que está aquÃ.
—Ciertamente. Dale nos la ha traÃdo y aquà está —repuso Roy.