El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¿Sabe Tom Carmichael lo ocurrido? —preguntó Bo, profundamente conmovida por el relato.
—¿Cómo quieres que lo sepa si el hecho ha ocurrido durante su ausencia?
—Cuando se entere sucederá algo gordo. Estoy muy contenta de haber llegado antes que él. Elena, no he tenido ocasión de descalzarme durante todo este tiempo; necesito jabón, agua caliente y ropa limpia. Nosotras, mi querida hermana, no estamos acostumbradas a estas cosas del Oeste. Nos es difícil prescindir de ciertos lujos.
Y Elena tuvo ocasión de oír seguidamente un relato lleno de caballos veloces, bandidos, Riggs, Beasley, un bandido que era un héroe, un duelo sangriento de este bandido con Riggs, sangre y muerte, marchas precipitadas a través de las selvas y los montes, campamentos en la noche oscura, soledad, espectros, sonidos espantosos, luchas entre los bandidos, alaridos en la noche, pánicos, felinos, muertes y más muertes sangre a todo pasto y un bandido llamado Wilson, generoso y bueno, y, por fin, la salvación, gracias a este bandido y al sin igual Milt Dale.
A todo esto, la señora Cass había llamado dos veces a la puerta para avisarles que la cena estaba a punto.