El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Pine parecía una aldea desierta o habitada únicamente por un hombre que la recorría de extremo a extremo, despacio y ojo alerta. Avanzaba con las precauciones de un indio, de árbol a árbol y de esquina a esquina, metiéndose tan pronto en un establecimiento para atisbar desde allí la calle desierta, como rodeando, por las afueras del pueblo, las granjas y graneros vara volver otra vez al centro de la aldea. De vez en cuando se acercaba al caballo, cual si sintiera la tentación de montar. La última vez que entro en la taberna de Turner no encontró a nadie en el establecimiento. Golpeo imperativamente el mostrador con su revólver, mas nadie salió a servirle. Rabioso, entonces, y colérico la emprendió a tiros contra el espejo y las lámparas. Apunto a una botella y le partió el gollete, bebiendo el líquido que contenía. Después de esto volvió a cargar el revólver con toda calma. Empujo luego violentamente las puertas y saliendo del establecimiento se coloco de un brinco encima de su caballo, espoleándolo para apartarse de prisa de aquel lugar maldito.