El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Las Vegas volvió a pasear arriba y abajo con movimientos que no eran sino una exageración de sus anteriores ademanes. Un habitante de una población cualquiera del Oeste que hubiese llegado en aquel momento y hubiera visto a aquel cowboy con la cara rola y los movimientos desgarbados, le habría creído borracho o loco. Probablemente Las Vegas tenía el aspecto de las dos cosas. Como fuera, no podía haber un instrumento más eficiente y maravilloso para precipitar el fatal desenlace. ¡Cuántos millares de paseos y movimientos parecidos a los de este cowboy se habían repetido en el Oeste!