El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¡Un hombre! —repitió, desconcertado.
—Sí, patrón; el cowboy Las Vegas, que ha resultado ser un tejano de un valor y un dominio de las armas extraordinarios. Yo presencié lo ocurrido en la taberna de Turner. Lo primero que hizo Las Vegas cuando entro en el salón fue llamar a Jeff y a Pedro, y después de humillarles con un aluvión de insultos, les volvió desdeñosamente la espalda, acercándose al mostrador para pedir una bebida. Pero no dejaba de mirar a Jeff y a Pedro por el espejo que tenía delante de él, y en cuanto les vio llevar sus manos a los revólveres, se volvió rapidísimo y con la velocidad del rayo disparo certeramente su revólver, dejando tendidos en el suelo a sus dos enemigos.
—¿Y por qué no le mataste tú en seguida? —rugió Beasley.
Buck Weaver fijo con calma sus ojos en el patrón y respondió: