El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Para Elena Rayner, aquellos dÃas que habÃa tenido que pasar fuera de su rancho se habÃan convertido en una cosa del pasado, casi olvidada.
Dos meses habÃan transcurrido desde entonces, ledos y veloces, en medio de la felicidad, del amor, del trabajo y de la rauda adaptación al nuevo ambiente. Todos sus antiguos servidores habÃan vuelto llenos de júbilo a su trabajo, muy agradecidos de que la clemente patrona estuviera dispuesta a perdonarles su infidelidad y a darles nueva participación en las tareas del rancho.
Elena habÃa introducido varios cambios en la casa, alterando el arreglo de las habitaciones y añadiendo una nueva sección. Una sola vez habÃa penetrado en aquella pieza luctuosa en que Beasley habÃa caÃdo, atravesado el corazón por la bala certera de Las Vegas. La convirtió en almacén, trasladando el comedor a otra parte.
Elena era feliz, casi le parecÃa serlo en exceso, según la compasión y la piedad que sentÃa por todos los que tenÃan que probar el acÃbar de la vida. Carmichael habÃa desaparecido de Pine, indudablemente en persecución de los mejicanos que habÃan ejecutado las órdenes de Beasley. Lo único que se sabÃa de él era que le habÃan visto en Show Down, can la cara inflamada y la mirada torva, como un sabueso en la pista de un ladrón. Desde entonces, dos meses habÃan transcurrido sin que volvieran a tener noticias.
