El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —Es usted un perfecto caballero —manifestó Bo, no hallando palabras con que expresar mejor su agradecimiento.
Dale perdió su gravedad por unos momentos para dejar lugar en su cara a la expresión de halago que le habían producido aquellas palabras.
Elena tenía el cuerpo rígido y tembloroso, sus manos estaban frías, el horror de aquella revelación le había dejado sin poder articular palabra, pero desde lo profundo de su corazón asentía plenamente a la frase de Bo.
—No me extraña —prosiguió Dale— su sorpresa y zozobra. No he sabido prepararla y le he dado la noticia demasiado bruscamente. Tenemos que recorrer todavía treinta millas antes de llegar a Snowdrop. El resto de mis amigos, Roy, John y Hal, tenían que salir hoy de Show Down, pequeña población que está algo más lejos de Snowdrop. A su cuidado quedaron mis caballos e impedimenta. Los encontraremos por el camino esta noche o tal vez mañana. ¡Quiera Dios que no los encontremos esta noche porque eso significaría que la banda de Anson se dirigía a toda prisa a Magdalena!
Elena juntó sus manos como para pedir ayuda al cielo.
—¡Oh, Dios mío! ¿Me faltará el valor? —murmuró.