El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Elena miró y vio una sombra alta que se movÃa silenciosamente y detrás de ella unos cuantos caballos, algunos de ellos con varios bultos sobre sus lomos.
Dale salió al encuentro del recién llegado.
—¡Hola, Milt! Seguramente la señorita está contigo, pues de lo contrario no estarÃas tú aquà —dijo en voz baja.
—Son dos las señoritas —contestó Dale.
Roy silbó suavemente y otro hombre, delgado, de mediana estatura, salió de la oscuridad al encuentro de Dale.
—¿Qué noticias me traéis, muchachos, de la banda de Anson? —preguntó Dale.
—Los he encontrado en Snowdrop bebiendo y querellándose; apostarÃa cualquier cosa que se quedarán allà hasta el amanecer.
—¿Cuánto tiempo has estado tú allÃ, Roy?
—Tal vez un par de horas.
—¿Ha pasado por allà algún caballo? Porque he de decirte, Roy, que un jinete misterioso ha pasado junto a nosotros antes de cerrar la noche; iba bastante de prisa; me extraña mucho que no le hayas visto.
—Ésa es una noticia que no me gusta —contestó Roy torciendo el ceño—. No podemos perder el tiempo teniendo que cabalgar con señoritas; es necesario partir con la mayor anticipación posible. ¿No es cierto, John?