El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Dale y Roy se fijaron en la palidez del rostro de la muchacha. Luego Roy se acercó al grupo de caballos que había quedado fuera del camino y Dale fue a montar el caballo que había quedado para él.
—No se aparten ustedes de mí.
Bo se colocó detrás de Dale y Elena detrás de Bo.
Aquello parecía el fin de un sueño. Elena esperaba despertar de un momento a otro para encontrarse de repente entre las paredes de su cuarto oyendo el murmullo de la brisa en las rejas de su jardín y el canto del gallo anunciando el nuevo día.