El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Los alrededores de la Universidad estaban más poblados de automóviles que de costumbre. Ante todas las casas había varios coches detenidos. Madge atravesó el portal de su residencia y corrió al salón. Todas sus compañeras, excepto Maramee, estaban allí con dos amigos que procedían de la casa Tau Phli. Los reunidos no lanzaron, según costumbre, un grito al verla entrar. Todos ellos parecían tener una expresión sombría, y la alegría de sus saludos fue forzada. Madge se preparó para hacer frente a la situación.
—Ese amigo tuvo de voz chillona te ha llamado hace un momento, Madge. Se llama Uhl. ¿Tiene alguna autoridad sobre ti?
—He sido lo suficientemente incauta para permitirle que lo creyera —contestó Madge—. Todos parecéis tener un aspecto fúnebre. Decid sin vacilaciones lo peor. Creo que podré soportarlo.
—Majesty, acabo de venir de la Universidad —contestó Rollie Stevens—. Se ha convocado una reunión para mañana por la mañana; me parece que no presenta un aspecto muy favorable para ti.
—He encontrado hace un momento a la superiora —dijo Paquita Nelson a regañadientes—. Tiene miedo, porque dice que ya te tenía en observación desde hace cierto tiempo.