El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡SÃ! Y lo tengo, Lance Sidway —replicó ella desafiadoramente—. Tengo el valor suficiente para conseguirlo, a cualquier precio…, a menos de que usted se acobarde y huya.
Lance se inclinó y se volvió hacia los dormitorios. Se habÃa olvidado de los otros, y no querÃa ir en busca de Umpqua. Oyó que Madge llamaba a su padre y, a continuación, el ruido que producÃan los automóviles al alejarse. En aquel momento de enojo, comprendió que si se aproximaba a Umpqua serÃa para abandonar el rancho. Y se tumbó sobre su camastro para huir de la luz del sol. Ni su propia vanidad ni su lealtad para con Stewart tenÃan relación alguna con la victoria que intentaba obtener sobre sà mismo. La sorprendente y desconcertante verdad era que no huÃa del rancho porque no podÃa soportar la idea de abandonar a aquella hermosa y atormentadora mujer.