El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Aquella noche, después de la cena, cuando en la habitación inmediata Starr exageraba al relatar la carrera de Madge sobre Dervish, y Lance, sentado en su sillón, contemplaba el retrato de Majesty, sonaron unos débiles pasos en el pasillo. Al producirse una llamada a su puerta, Lance escondió el retrato y dijo:
—¡Adelante!
La puerta se abrió. Beulah Allen se Hallaba en el umbral. Iba vestida con una bata cuyo color armonizaba con el de su cabello y dejaba al descubierto los desnudos brazos y el cuello. Su encanto parecía mayor que nunca.
—Buenas noches, Lance. Aquí estoy —dijo alegremente.
El joven devolvió el saludo torpemente y pregunto:
—Ya lo veo. ¿Quién viene con usted?
—Vengo sola. He tenido una trifulca con Snake; y por eso, pensé que debía venir a buscarle.
—No está mal. Pero ¿qué actitud adoptará Snake?
—No tiene ningún derecho sobre mí. Nos hemos prometido en varias ocasiones, y hemos roto otras tantas nuestro compromiso. Esta noche, definitivamente.
Lance se había levantado y estaba mirándola y apreciando sus encantos seductores, medio decidido a rendirse a su atracción.
