El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Madge se sentó en el lucho y miró atentamente hacia el exterior de la ventana, hacia la oscuridad, entre la cual se había desvanecida Lance. Le pareció percibir de un modo casi inconsciente el poético murmullo del agua, el susurro del viento entre las hojas de los árboles, el chirrido de los grillos, así como unas voces fuertes y unas alegres risas que lanzaban en el saloncito algunos de sus invitados. Mas, a pesar de esto, sus agudizados sentidos percibieron más destacadamente el fuego que ardía en sus mejillas, en su cuello, en su pecho, y especialmente en sus labias encendidos por los terribles besos del vaquero.
