El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Asà lo he supuesto por tu aspecto… ¿Ves aquel camión que está cubierto con una lona, al otro lado de la calle, detrás de la estación de servicio? Ése es tu camión. Tienes que llevarlo a Tucson. Está vacÃo, pero has de llevarlo a poca velocidad, como si estuviera muy cargado. ¿Comprendes? Serás detenido, más pronto o más tarde, probablemente después del anochecer en las afueras de Tucson. No te preocupes por ello. Continúas después conduciendo de nuevo el camión y… tú no me conoces. ¿Comprendes?
—No sé si comprendo o no —contestó Lance pensativamente—. ¿Quién ha de detenerme… y por qué? —Oye, no hay necesidad de que te finjas tonto. Todo lo que tienes que hacer es parar el camión cuando te detengan. ¿Entiendes? Y no sabes nada de nada.
—¿Es de usted ese camión?
—SÃ.
—¿Contrabando de bebidas?
—Ya te he dicho que está vacÃo —replicó impaciente Uhl—. ¿Estamos de acuerdo?
—De acuerdo —declaró Lance mientras tomaba el dinero que se le ofrecÃa—. ¿Qué he de hacer cuando llegue a Tucson?
—Dirigirte a la carretera principal. Detente en la primera estación de servicio que se encuentra a mano derecha, donde comienza la población.
—Y luego, ¿qué?