El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Si no voy, yo a buscarte, irá alguna otra persona.
—¿Y si esas personas que han de detenerme me quitan el camión?
—Tú no perderÃas nada si asà sucediera.
—Patrón —le interrumpió Dipper, el hombre del rostro cetrino—, este pajarraco lleva una pistola.
—SÃ, ya lo he visto. Supongo que al final resultará que es un vaquero. Bueno, muchacho: si realizas bien este trabajo, habrá otros muchos más para ti.
—El de ahora no me parece muy seductor —declaró Lance secamente—. Pero ya hablaremos más adelante. Me voy.
Cuando Lance se alejaba, en tanto que se embolsaba cuidadosamente el dinero, oyó que Uhl decÃa:
—Dip, si realiza bien este trabajo le tomaremos a nuestro servicio.
—No es probable, patrón. Me parece que ese vaquero…
Lance ya no podÃa oÃrles. Al llegar a la estación de servicio, dijo al encargado:
—¿Está dispuesto el camión?