El Rancho Majestad
El Rancho Majestad El encargado le informó de que todo estaba «debidamente preparado». Lance subió al asiento de conducción, lanzó una mirada a su alrededor. El camión era muy bueno. Cuando salía del patio de la estación de servicio, observó que el gran automóvil negro había desaparecido. El joven no se molestó en intentar averiguar la dirección que podría haber tomado. Después de recorrer la distancia que ocupaba una manzana de casas, entró en la carretera y atravesó Douglas sin detenerse. Una vez en las afueras de la ciudad, comenzó a correr a veinticinco millas por hora en dirección al Norte y comprobó amargamente que se había aventurado en una empresa en la que jamás se habría decidido a tomar parte si no hubiera existido una muchacha, estudiante, rubia, llamada Madge, que le había intrigado.