El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Claro que sÃ!… Oye, Stewens, friega todos esos cacharros. Y tú, vaquero, ve en busca de los animales. Lance se alejó rápidamente, fingiendo ansiedad. Dio la vuelta en torno al claro, y encontró el caballo de Sloan, que se hallaba cerca de Umpqua. No habÃa señales de los demás. Lance no se molestó en buscar huellas. Dio un rodeo, regresó hasta cerca del campamento y se sentó en un tronco para mirar a través del follaje. Desde donde se hallaba, le era posible ver la cabaña. Y, mientras vigilaba atentamente, meditó sobre la situación. Al cabo de poco tiempo, vio que Flemm se aproximaba a Uhl. Los tres gangsters sostuvieron una conversación que resultó ininteligible para Lance. Pero no parecÃan hallarse preocupados. Una vez, Fox señaló a Stewens, que se hallaba arrodillado, de espaldas a ellos, fregando los útiles de cocina. Y Uhl hizo un gesto apasionado al apuntar a la cabaña, al ver lo cual Flemm levantó las manos en un gesto de resignación. Después, Uhl se tumbó sobre una manta, al sol, para dormir.
Lance se entretuvo donde se hallaba durante un rato y Juega regresó al campamento.
—Sólo he encontrado dos caballos —dijo a Flemm—. Los demás han huido. Tendré que ensillar el mÃo para ir a buscarlos.
—Espera. Si despertáramos al jefe, serÃa capaz de mandarte al otro barrio.