El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Lance decidió, pues, que debía llegar a averiguar cuál sería la relación que podía unir a los dos jóvenes. Las palabras de Madge indicaban claramente que existía algún nexo entre ambos. La muchacha había coqueteado con Uhl, aunque, evidentemente, lo había hecho sólo por el placer de hacerlo. Y sabía que era un gángster. Acaso fuera aquél el secreto de Madge. Una muchacha como ella, debía de verse continuamente asediada por admiradores, importunada y solicitada hasta que llegaba el momento en que se cansaba de ello. Pero Uhl era guapo, y acaso su insolente y dominadora personalidad podría haber seducido a la muchacha. Ésta era seguramente la razón de sus relaciones. Lance experimentó una gran alegría al declararse que la joven habría comprendido su error y que se lo había dado a entender a Uhl de una manera cortés, pero enérgica.
«Pero ¿por qué demonios ha de experimentar simpatía una mujer como ella por un hombre como ése?», se dijo celosamente el joven. «¡Bueno, no te ofusques, Lance!». Solamente porque aquella Majesty, como Rollie la había llamado, fuera la muchacha más hermosa y más fascinadora que él había visto en toda su vida, solamente esto, no era razón suficiente para que la situase al mismo nivel que los ángeles.