El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Este disparo, hecho al azar por Gene, destrozó las convicciones del gángster, tan testarudamente mantenidas, y puso de manifiesto la terrible naturaleza del hombre. Si Uhl era capaz de amar a una mujer, esta mujer debÃa de ser Madge Stewart. Como quiera que fuese, Stewart llegó a la conclusión de que el gángster habÃa estado obsesionado por alguna violenta pasión hacia Madge y de que la locura de los celos se habÃa apoderado de él.
—Casarse con ella, ¿eh? —dijo ahogadamente con el rostro rojo, convulso, y los ojos tan llenos de violencia, que no parecÃan humanos—. Muy bien. Va a casarse con… con lo que, yo he hecho de ella.
Stewart le derribó de un golpe, pero Uhl tuvo la serenidad necesaria para volverse hacia el Colt de Nels. Sin embargo, parecÃa imposible dominar a Starr; y repentinamente Stewart no experimentó ningún deseo de hacerlo. Starr obligó al gángster a ponerse en pie.
—¡Canalla!, —silbó—. No vivirás… para que puedas volver a alardear nuevamente de una hazaña semejante.
—¡Apártate, Ren! —le ordenó el viejo ranchero con firmeza.