El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —SÃ, lo soy… Nunca… ¡Oh! ¿Qué pensará usted de mÃ?… Lance Sidway, usted mató a aquel demonio de Uhl sólo para poder apoderarse de mÃ…
—Tú lo has dicho.
—¡Le odio!
—Ya me odiaba usted antes de esto.
—No le odiaba. Pero le odiaré desde ahora.
—¡Muy bien! Asà será más divertido para mà cuando me vea obligado a pegarle.
—¡Pegarme! Ya lo hizo usted.
—Señorita Stewart, yo creÃa que fue usted quien me acometió primero.
—SÃ, es cierto. Por haber hecho la observación más asquerosa y más repugnante que un hombre se ha atrevido a hacerme.
—Creo recordar que fue una observación digna de las circunstancias de aquel momento.
—¡Oh, de qué modo disputamos!… ¡Me ataca los nervios!… ¿Qué se propone hacer conmigo?
—Puesto que es usted tan lista… ¿por qué no me lo dice?
—Puedo hacerlo… Se ha rendido usted a la tentación, Lance Sidway. ¡Mucho dinero, fácil de obtener, a la vista! Y la posibilidad de saldar su deuda conmigo… Supongo que me mantendrá atada en una caverna… que me matará de hambre… me maltratará… hasta que obtenga el dinero.