El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —HabrÃa mucho que decir acerca de Stewart, de su rancho y de todo lo demás. Pero no me es posible recordarlo todo de pronto… Verás que la señora Stewart es una mujer muy comunicativa y amiga de conversar. TodavÃa es hermosa y muy agradable. Me habÃa olvidado de su hija, y no es extraño, porque ya hace cuatro años que no la he visto. Entonces era solamente una criatura. Pero ¡si vieras de qué modo guiñaba los ojos a los hombres! Todos los vaqueros estaban locos por ella. Yo, yo…, bueno, yo creà volverme loco también porque una vez me permitió que la besase. Pero me engañaba al suponer que la muchacha sentÃa predilección por mÃ. Esa chiquilla es muy amiga de coquetear, pero también es más honrada que todos los diablos… Bien; Gene me ha dicho hoy que iba a regresar a su casa, y estaba impaciente por verla. Adora a la chica. Y hasta es posible que estuviera preocupado por ella… Sid, si la muchacha no ha cambiado, te va a tener despierto por espacio de muchas noches. ¡Muchas!
—No muchas —declaró Lance riendo—. He estado en Hollywood durante una temporada, y me he vuelto loco por la más perfecta y linda de todas las mujeres de este mundo.
—¿En Hollywood? ¡Dios mÃo! ¿Qué te quedará por decirme todavÃa? Me parece, Sid, que vas a contribuir mucho a disipar el tedio de mi existencia… ¿Acaso te enamoraste de alguna de esas estrellas de cine?