El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —¿Vas a intentar ayudarlos?
—Creo que sà —contestó, Pan con emoción.
—Entonces… no debes invitarme a beber… ni correr tras de mÃ… como me proponÃa obligarte a hacer.
Pan no pudo hallar una respuesta a tan franca y sincera manifestación. Y al mirar a Louise, consciente del cambio que en ella se habÃa operado, alguien le golpeó en la, parte posterior del cuello y cayó sobre él.
—¡Dios mÃo!… ¡Si es Panhandle Smith!, —articuló una voz ronca.
Pan se puso en pie del mejor modo que le fue posible y se separó del otro hombre. La voz habÃa preparado a Pan para el encuentro con algún antiguo conocido, y cuando vio aquel rostro delgado y rojo y aquellos ojos azules, los reconoció inmediatamente.
—¡Demonios! ¡Blinky Moran! ¡Diablo de hombre!… Borracho…, lo mismo que la última vez que te vi.
—Oye, Pan…, no estoy borracho… —contestó el otro—. Es posible que lo estuviera…, pero al ver… a mi antiguo… compañero… la borrachera se me ha… pasado. ¡Dios mÃo! Es como… si me arrojasen a la cara… acalorada… un chorro de agua…