El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Has dado una lección a todos esos destripaterrones —dijo ella cuando el baile hubo concluido—. Eres un muchacho muy modesto, Panhandle. Me tienes intrigada. No estoy acostumbrada a tratar con hombres como tú… aquÃ. Vamos a beber algo. Quiero tomar un vaso de whisky.
Estas palabras suscitaron unos pensamientos en Pan; y mientras a muchacha le precedÃa en dirección a Brown y luego hacia una mesa desocupada, comenzó a comprender el significado de aquellas mujeres de brazos desnudos, rostros pálidos, ojos profundos y labios pintados.
Ella bebió wisky sola, que era un lÃquido que abrasaba la garganta de Pan como si fuera de fuego. Brown también frunció el ceño al tomarlo.
—Panhandle, ¿vas a quedarte aquÃ, en Marco? —preguntó Louise inclinándose sobre sus desnudos y torneados brazos.
—SÃ, si encuentro a mi familia —contestó él sencillamente—. Mi familia ha perdido todo lo que tenÃa…: el rancho, el ganado, los caballos…, y se trasladó aquà o lo he sabido hasta que regresé a mi casa. La noticia me ha entristecido y me ha obligado a avergonzarme. Pero cuando salà de mi casa los negocios de mi padre marchaban bastante bien.
—¿Tienes también madre y hermana?
—SÃ. Mi hermana Alicia debe de ser ahora una mujercita —murmuró soñadoramente Pan.