El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes La señora Smith se interrumpió, se enjugó los ojos y pareció hallarse temerosa de hacer nuevas revelaciones. Y levantó suplicante una mano ante Pan.
—¿Qué…, qué sucedió, madre? —preguntó Pan con temor.
—¿No… no… te ha dicho algo Luty? —tartamudeó la madre.
—SÃ. Me ha dicho lo más grande que puede decirse en este mundo, lo más hermoso: que me quiere —exclamó Pan con entusiasmo.
—¡Oh, qué cosa más terrible!
—No, madre, no es terrible, sino hermosa, maravillosa, gloriosa… Continúa.
—Entonces… entonces metieron en la cárcel a Jim Blake —comenzó diciendo la señora Smith.
—¿Por qué? —preguntó rápidamente Pan.
—Para mantenerle encerrado en ella en tanto que se resolvÃa una cuestión que habÃa pendiente en Texas. Jim Blake era ladrón de caballos. Tu padre dice que desgraciadamente es una cosa de la que no puede dudarse. Ya sabes que allá, en el Este, existe una ley, por lo menos en ciertos distritos… Bueno; Jard Hardman mantiene a Jim encerrado en la cárcel. Parece ser que Hardman decidirÃa que no se celebrase juicio, siempre que…, con tal de que… ¡Oh! ¿Cómo te lo dirÃa yo?