El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —¡Dios mÃo! Comprendo —gritó Pan, al mismo tiempo que se levantaba con fiera indignación—. Intentan forzar a Luty a casarse con Dick vara salvar a su padre.
—SÃ. Eso es… Pan, hijo mÃo… ¡Y ella ha consentido!
—¡Eso es lo que la obligó a comportarse de una manera tan extraña! ¡Pobre Luty! Dick Hardman era un yaguré de joven; ahora es un coyote mordido por un yaguré. ¡Oh, pero esto es un lÃo horrible!
—Pan, ¿qué podrás hacer? —preguntó implorante la madre.
—¿Luty no se ha casado todavÃa con él? ¡DÃgamelo pronto! —exclamó Pan repentinamente.
—¡Oh, no! Solamente ha prometido hacerlo. No confÃa en esos hombres. Quiere que antes se le entreguen los papeles firmados en que se afirme la inocencia de su padre. Los hombres se rieron de ella al oÃrla. Pero Luty no es tonta, no. Cuando se sacrifique, no lo hará inútilmente.
Pan se dejó caer lentamente sobre una silla, y su actitud meditativa se hizo más intensa; luego clavó la mirada sobre la gran arma azul con que Bobby estaba jugando. El arma fascinó a Pan. La vista del revólver provocó en él aquella conocida sensación tan parecida al soplo de un viento que recorriera todo su ser.