El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes Esto fue suficiente para él. En pocos segundos sus sentimientos experimentaron un tremendo cambio que le sirvió para adquirir la certeza de que en su pecho se albergaba el verdadero amor de un hombre por una sola mujer. Esta convicción parecía estar fortificada conscientemente por el hecho evidente de su frío e inquieto espíritu. Pan era lo que la vida de los vaqueros de aquella época había hecho de él. Probablemente, tan sólo un hombre de tal naturaleza podría hacer frente a las ilegales circunstancias en que Luty se hallaba mezclada. En el momento que ella recomenzaba nuevamente su paseo y se acercaba una vez más al recluido lugar en que terminaba. Pan supo lo que la situación exigiría de él y el modo en que debería hacerle frente. Pero escucharía a Luty, a su madre, a su padre, con la esperanza de que podría librar a fa muchacha de tan difíciles circunstancias Sin embargo, creía que solamente unas medidas extremas y unas resoluciones definitivas podrían libertar tanto a ella como a su padre. Pan conocía a los hombres de la clase de Hardman y de Matthews.
Pan se enderezó y dio unos pasos para salir, sonriente y frío, al encuentro de Luty.
—¡Hola, Luty! —dijo con la sangre fría de los vaqueros, que ella debía conocer.