El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes Pan no había encontrado muchas mujeres en los años que recorrió las llanuras. Pero había visto las suficientes para apreciar la belleza cuando se mostraba ante él. Y Luty la poseía. Al separarse ella lentamente del lugar en que él se encontraba, su pequeña y dorada cabecita, la gruesa trenza del cabello, su hermoso cuerpo, que sin ser robusto resultaba fuerte y pleno, respondieron con su sola presencia a la interrogante sorpresa y a la admiración de Pan. Luty, se volvió para caminar hacia atrás. Cuando llegase junto a él, Pan se encontraría sometido a una terrible prueba. Luty se hallaba en peligro, y Pan no podría continuar oculto en donde se hallaba durante mucho tiempo. No obstante, quería observarla, encontrar en aquella agitación un combustible para su abrasadora pasión. Ella había estado llorando y tenía el rostro pálido. Ciertamente, parecía tener más de diecisiete años. La mujer se acercó un poco más. Entonces la mirada de Pan se dirigió hacia sus ojos y se detuvo sobre ellos. Desenmascarados, fieles reflejos de la lucha empeñada en el interior de su alma, aquellos ojos expresaron a Pan lo que tanto ansiaba conocer. ¡No, solamente su amor, sino, además, su lucha interior!