El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —¡Pobre chiquilla!… Ahora, Luty, permÃteme que te diga una cosa muy pintoresca que te va a desconcertar. Y porque es una verdad tan grande como las del Evangelio, aseguro… Has llamado cuatrero a tu papá. ¿Qué es eso? Significa un vaquero que se ha apropiado de ganados, caballos o vacas que no le pertenecen. Ha recogido reses sin marcar y las ha marcado. Eso no tiene importancia. Luty, mi papá se apoderaba también de ganado. Y lo hacen absolutamente todos los vaqueros para quienes he trabajado.
—¡Pan! —exclamé ella con ojos dilatados por el asombro—. ¿Qué estás diciendo?
—Estoy intentando explicarte uno de los hechos extraños que se producen en estas grandes llanuras —contestó Pan—. He conocido a vaqueros que mataban a tiros a los que les robaban el ganado, vaqueros que habÃan marcado ganado que no era suyo. Esto era una práctica corriente. Nadie creÃa que constituyera una maldad. Todos lo hacÃan. Pero era una maldad si se examinaba la cuestión en su aspecto más puro. Y aun cuando no pueda ser legalmente tan delictivo como el robo de ganado marcado, para mà es exactamente lo mismo de malo. Tu padre comenzó de ese modo, Hardman le sorprendió, y acaso le forzó a dedicarse a una práctica menos honrada.
—¿Intentas darme algunas esperanzas, Pan?