El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Escoge mejor tus palabras. Está presente una señora —afirmó Pan amenazadoramente.
—¡Oh, qué cinismo! ¡Maldito vaquero! —voceó Hardman, furioso—. No tardaste mucho tiempo en llevártela contigo, ¿verdad? Ahora, vete inmediatamente de aquÃ, o te…, o te…, o será peor para ti, Pan Smith… Luty Blake es como si ya estuviera casada conmigo.
—Te engañas, Dick —replicó con insolencia Pan—. He llegado aquà en el momento preciso para salvarla de ese dudoso honor.
—¿RomperÃas tu compromiso conmigo? —preguntó roncamente Hardman, al mismo tiempo que temblaba en la silla.
—Ya lo ha roto.
—¡Luty, dime que es mentira! —rogó Hardman volviéndose hacia ella con dolorida tribulación. Si en él quedaba aún algo de bueno, en aquel momento lo puso de manifiesto.
Luty salió de entre la sombra del árbol hasta situarse bajo la luz directa del sol. Estaba pálida pero tranquila.
—Dick, es cierto —dijo con calma—. He roto mi compromiso. No puedo casarme contigo… Quiero a Pan. Siempre le he querido. CometerÃa un pecado si me casara contigo.