El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes Blinky fue quien contestó más ruidosamente a la larga arenga de Pan. Pan creyó que comprendÃa las razones de la extraña alegrÃa de su amigo. En medio de todo, ¿qué le importaban a Blinky los caballos o el dinero? HabÃa sido vaquero sin hogar, un vagabundo, un hombre inquieto y amigo de la bebida, que tenÃa pocos amigos; y éstos, solamente lo habÃan sido durante el tiempo que duraba algún trabajo. El éxito de su aventura, si el éxito la acompañaba, significaba que Blinky podrÃa realizar el acto más trascendental de toda su vida. TomarÃa a la muchacha, Louise, la alejarÃa del ambiente que la rodeaba, le darÃa un nombre honrado y un amor grande, y con ella se elevarÃa o con ella caerÃa. Pan tenÃa fe en la naturaleza humana. Sus actos de fe habÃan dado siempre frutos.
Los cazadores prolongaron la reunión hasta más tarde de lo habitual, y hubieron de ser advertidos en dos ocasiones del extenuador trabajo que los esperaba para el dÃa siguiente.
Cuando Pan iba a acostarse, Mac New siguió entre la oscuridad.
—Smith, necesito hablar unas palabras contigo —dijo el proscrito en voz baja. Sus ojos brillaban intensamente sobre la oscuridad de su rostro.
—Estoy dispuesto a escucharte —replicó Pan, que se estremeció ligeramente.