El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes El padre de Pan fue a la casa una o dos veces cada mes durante la primavera, y siempre llegaba tarde y salÃa de ella a una hora temprana. ¡Cuánto suspiraba Pan por la venida de su padre!
Después llegó la cuarta época de la vida de Pan. Su padre le llevó una silla. Estaba muy lejos de ser nueva; era de construcción mejicana, se hallaba cubierta de cuero y tenÃa una enorme y dorada perilla. A Pan le entusiasmó casi tanto como le entusiasmaba Curly; y cuando la silla no estaba sobre el lomo del caballo, adornaba la verja o una silla de la casa, siempre con Pan encima, que obraba como Tex, a quien imitaba.
El quinto, y seguramente el más grande de todos los acontecimientos que se sucedieron en el rápido desarrollo de la carrera de Pan, aun cuando él no lo supo entonces, ocurrió cuando su madre le llevó a que viese a su nena, Luty Blake. ParecÃa ser que ambas parejas de padres la llamaban festivamente la nena de Pan, lo que no le desagradaba, pero le hacÃa sentirse singularmente tÃmido. Esto sucedió desde mucho tiempo antes de que su madre pudiera llevarle a que conociese a su protegida.