El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Mac, no es necesario que rectifique lo que ha dicho. Puede verse claramente que es un embustero —dijo Pan, burlón.
—Hurd, mandaré que te maten… o te mataré yo mismo —exclamó Hardman al mismo tiempo que se llevaba una mano en dirección a la cabeza junto a Pan sonó un estampido tronitoso, que casi le ensordeció. Hardman hizo una violenta aspiración de aire. Sus ojos giraron con rapidez… y adquirieron una terrible y pétrea expresión. Luego, como un saco súbitamente abandonado, cayó pesadamente al suelo.
—Te habÃas hecho acreedor a ello, Jard Hardman —declaró el proscrito—. TodavÃa me quedaba una bala. —Y arrojó con violencia el vacÃo revólver contra el postrado cuerpo.
El cuerpo largo y enjuto de Purcell saltó para entregarse a una rápida acción. Su revólver vomitó fuego al salir de la funda. Aun cuando era muy rápido para desenfundar y disparar, Pan no pudo llegar a tiempo de salvar a Mac New. Ambos hombres cayeron sin lanzar un grito, con las cabezas casi juntas.
—¡Blinky! ¡Cógeles las armas! —gritó Pan agudamente; y saltando sobre los dos cuerpos, se enfrentó con el atemorizado grupo de hombres, al que apuntó con su revólver.
—¡Manos arriba! ¡Aprisa, malditos! —ordenó con fiereza.