El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes Los dos caballos llegaron al cabo de poco tiempo al hogar de los Smith. Sus nombres eran Pelter y Pilldarlick. Pelter era pinto y arisco, lindo, aunque tenÃa una mirada aviesa. Pilldarlick no era bonito, pero sà pequeño, fuerte, airosa y de paso fácil. Pan pensó que acabarÃa por querer más a Pelter aunque Pilldarlick fuese, seguramente, un nombre de vaquero y, por tanto, perfectamente satisfactorio. Sin embargo, resultó que Pan no pudo cabalgar a Pelter, que era un caballo medio loco. Pilldarlick era mucho mejor de lo que parecÃa, y muy pronto llenó el vacÃo que existÃa en le corazón de Pan.
El primer dÃa que el chiquillo montó a Pilldarlick para ir a la escuela fue un dÃa que se escribió en letras rojas en la vida de Panhandle Smith, vaquero. HabÃa muchos chicos y chicas que fueron a la escuela, de los cuales solamente una minorÃa disponÃa de caballos que montar. Pan fue la atracción de todas las miradas cuando llegó al patio montando a Pilldarlick.
Fue el dÃa más feliz de la vida de Pan… Y lo fue hasta el momento en que Dick Hardman llegó sobre un fogoso caballo mesteño negro.
—¿De dónde has sacado ese jamelgo? —gritó Dick al ver a Pan—. Y tienes una silla que no es más que un poco de cuero sobre otro poco de estopa.
—¡Eres un embustero! —contestó a voces Pan mientras se apeaba, fieramente, de Pilldarlick.