El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes Blinky y Gus constituyeron un equipo para trabajar conjuntamente; y Pan, su padre y Brown formaron el otro. Blinky, como de costumbre, fue el primero en arrojar el lazo, que rodeó los pies delanteros del caballo ruano; éste quedó en pie durante un momento, cayó sobre un costado y luchó vanamente por levantarse; pero se hallaba entre las manos de unos hombres duchos en el manejo de los, caballos. En cada ocasión en que el ruano medio se levan= taba, Blinky volvía a obligarlo a caer. Gus se colgó de su cabeza, y, mientras el caballo descansaba un momento, Blinky corrió el nudo que le sujetaba una de las patas y ató la otra. Entonces permitieron que el caballa se levantase. Cuando estuvo en pie, el animal hizo una maravillosa exhibición de saltos y corvetas. Cuando se apaciguó lo condujeron hasta el improvisado encerradero.
—La noche ha transcurrido, el día ha llegado, el trabajo comienza —cantó Blinky—. ¡Tragad polvo, esclavos! Pan decidió atar en primer lugar a la jaquita baya. Pero después de hacerlo y ponerse el animalito en pie, no juzgó existiese razón alguna que justificase tan severa medida. Bayita estaba atemorizada y era fogosa, pero no levantisca.
—Voy a correr el riesgo —dijo Pan; y la condujo hasta el encerradero de cuerdas.