El Valle de los caballos salvajes

El Valle de los caballos salvajes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de la cena, Pan y Blinky trabajaron activamente para cortar y arreglar las cuerdas con que se proponían: atar a los caballos salvajes que habían de llevarse consigo.

—Bueno, ahora que hemos concluido, creo que debería escribir a mi novia; pero no sé que escribirle —dijo Blinky.

—Acuéstate —le ordenó Pan—. Tenemos que levantarnos y preparar los caballos tan pronto como aparezca la luz del día. Debes saber que atar los pies de los caballos salvajes representa un trabajo bastante pesado.

No había brotado aún la luz del día cuando, a la mañana siguiente, Blinky dijo con su acostumbrada lentitud:

—Compañeros, hemos, dormido, hemos atado los caballos, hemos tomado un poco de comida, y ahora nos espera el infierno.

Entre la luz gris del amanecer, cuando el resplandor que brotaba del Este había comenzado a apagar la gloria del lucero matutino, los vaqueros condujeron a los caballos que estaban trabados hasta un encerradero más pequeño. Anteriormente habían cerrado con cuerdas un rincón del encerradero y colgada sobre ellas una lona blanca. Esto constituía un improvisado corral donde debían ir introduciendo los caballos uno a uno, a medida que les hubiesen atado los pies.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker