El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —No tengo… ningún revólver —replicó Hardman con ronco acento.
—Entonces, habla. Es posible que asà pueda abstenerme de matarte.
—¡Por amor de Dios…! ¡No me mates! ¡Te diré todo!
—Hardman, ¿dices que te has… casado con mi… con esa joven? —preguntó ásperamente Pan, de un modo que parecÃa como si las palabras se ahogasen en su garganta, lo mismo que si fueran un veneno. Era incapaz de hablar de Luty del mismo modo que en ella habÃa pensado durante toda su vida.
—SÃ… Me he casado con ella.
—¿Quién os ha casado?
—Un párroco de Salt Lake. Mathews lo trajo aquÃ.
—¡Ah! ¿Matthews?… ¿Cómo la forzaste a casarse contigo?
—Juro que lo hizo por propia voluntad. Su padre quiso que lo hiciera —continuó Dick.
—¿Cómo…? ¿Jim Blake? Jim Blake se marchó a Arizona. Yo lo envié allá.