El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Porque es un hombre demasiado bueno para mÃ. Porque no soy digna de tu amistad. Pero ¡bien lo sabe Dios!, os querré a los dos durante todo el resto de mi vida desgraciada…, que no será muy larga.
Pan la acogió entre los brazos, como si de este modo intentara dar más fuerza a sus razones.
—Éste no es un lugar propio para ti, pobre criatura. Sólo te servirÃa para ir de cabeza al infierno, para que te suicidases… o para que murieras en alguna batalla a tiros promovida por matones borrachos.
—Y es posible que tuviera algún fin todavÃa peor, Panhandle Smith —replicó ella con acento amargo y burlón—; podrÃa casarme con Dick Hardman. Me lo ha propuesto algunas veces… estando borracho.
Pan la soltó y se inclinó hacia atrás para mirarla al rostro.
—¡Casarte! ¡Casarte con Dick Hardman! ¿Te ha hablado de ello? —exclamó con incredulidad.
—SÃ. Me habla algunas veces de esa cuestión. Y yo podrÃa conseguir que lo hiciera cuando se hallase borracho. Entonces podrÃa conseguir todo lo que se me antojara.
La puerta se abrió en aquel instante ruidosamente y Blinky entró trayendo una botella y varios vasos.
—Bien, Blinky, viejo amigo —dijo Pan—. Louise y yo hemos decidido emborracharnos juntos. Blinky, tú continuarás sereno.