Guarida de ladrones
Guarida de ladrones —Jim, puesto que tanta curiosidad tienes, perderé un par de minutos para explicarte lo ocurrido —dijo interviniendo Hays—. Atamos a Herrick antes de robar la muchacha, y después de hacerle prometer que nos darÃa buen rescate…
—¡Basta! —interrumpió violentamente Jim—. Dame un par de hombres y la llevaremos a su casa, recogiendo de paso el dinero.
—¡Eh…! Para el carro… —aulló Hays—, que aún no he concluido… Tuve que matar a Progar… ¿Quién es Progar?
—Es la mano derecha de Heeseman… Según parece, ese zorro de Heeseman tenÃa planeado el mismo golpe que yo he dado… Progar y otro de la banda nos sorprendieron cuando sacábamos la muchacha… El otro se escapó…
—¡…! ¡Cada vez se enreda más el asunto! —bramó Smoky—. ¡Heeseman nos descubrirá!
—Apuesto a que no lo consigue, aunque no dejará de intentarlo… Ya hemos visto que toda la partida sigue nuestras huellas.
¡Calla! ¡Vienen caballos!
—¡Manos a las escopetas y buscad escondites!
La confusión que se originó fue aplacada por Smoky:
—¡Quietos todos…! Es Jeff gritó.